Incubación de Sueños

Un arte ya olvidado en la cultura occidental

EddydpylEduardo del Palacio Lirola
Ilustración de un atrapasueños

Tal vez un arte ya olvidado en la cultura occidental, la incubación de sueños fue una práctica muy común entre los antiguos, con la que buscaban obtener sueños reveladores de carácter místico o religioso. Por ejemplo, si nos remontamos al periodo helenístico en Grecia, los templos del sueño eran muy frecuentados por los enfermos. Allí participaban en un ritual sagrado antes de dormir para que cierta entidad divina se les apareciera en sueños y les curase u ofreciese consejo 1 .

En contra de la interpretación que le dieron culturas como la griega, no tiene nada de esotérico y es algo completamente natural. Es más, puede ocurrir de manera espontánea cuando te acuestas con algún problema en mente, soñando la solución.

El objetivo de la incubación de sueños – como ya se ha podido intuir – es soñar con lo que uno quiera, concepto que muchas veces se confunde con el de sueño lúcido. Son cosas distintas. Un sueño lúcido es aquel en el que sabes que sueñas, lo que no implica soñar con lo que quieras. Incubar sueños permite soñar con lo que quieras, pero no tiene porqué resultar en saber que sueñas. Antes de que incubar sueños sea de alguna utilidad debes de ser capaz de recordar lo que sueñas, ya que de poco sirve soñar lo que deseas si después no lo recuerdas.

Dicho esto, el primer y más importante paso en este método es establecer la intención de soñar con algo. Debes de decidir sobre qué quieres que trate el sueño. Puede que quieras encontrar la respuesta a algún problema que no consigues solucionar, volver a encontrarte con algún ser querido fallecido, o repeler una invasión alienígena.

Debes de tener en cuenta que el sueño solo podrá ser tan concreto como tú a la hora de decidir la temática y que cuantas más cosas dejes en el aire mayor componente aleatorio poseerá. Sin embargo, una idea simple se mantiene con mucha mayor facilidad en la cabeza que toda una historia y será más fácil que se incorpore al sueño.

En cualquier caso, si lo que te impulsa a incubar un sueño es pura curiosidad intelectual, es muy probable que no tengas éxito. Debes de desear soñar, con lo que hayas decidido, de todo corazón. Si no es así, puedes intentar buscar los motivos por los que quieres soñar con ese algo y convencerte de que realmente es algo que quieres.

Con tu intención ya establecida, prepárate para dormir usando alguna técnica de relajación y en tu cama recita mentalmente aquello con lo que quieres soñar una y otra vez, hasta que de verdad lo interiorices (o te quedes dormido). Puede ser de ayuda que te visualices a ti mismo viviendo ese sueño que pretendes tener o que incluso escribas o dibujes sobre ello, antes de acostarte.

A veces los resultados no son inmediatos, puede que tardes varios días en lograr soñar con lo que hayas elegido. Si no puedes esperar, siempre queda la opción de programar un despertador para que te despierte varias veces a lo largo de la noche, brindándote más oportunidades para practicar lo que acabamos de describir y conseguir que el mensaje penetre en tu subconsciente.

Yo personalmente siempre he entendido la incubación de sueños como un escalón inferior a los sueños lúcidos, que puedes saltarte sin problemas, pero que de apoyarte en él facilita la subida. Si sabes que estás soñando puedes alterar el sueño a voluntad, con lo que si quieres soñar con algo no es necesario que lo incubes. Sin embargo, soñar desde un principio con lo que sea puede por sí mismo provocar lucidez en el sueño: el mismo procedimiento que aquí explico es muy similar al de la técnica de inducción MILD.