Pesadillas

Miedo. Angustia. Ansiedad.

EddydpylEduardo del Palacio Lirola
Ilustración de un oso amenazante

Las pesadillas son sueños caracterizados por sensaciones de miedo, angustia o ansiedad que consecuentemente suelen acabar por despertar al durmiente. Terroríficas y con una gran carga emocional, son mucho más fáciles de recordar que los sueños corrientes y se han convertido en objeto de leyendas en culturas como la de los Lakota, para los que las pesadillas sirven como guía a la hora de tomar decisiones de peso 1 .

Lo cierto es que no podemos afirmar que estemos muchísimo más cerca que los Lakota de comprender el porqué de las pesadillas. Como sueños que son, el verdadero motivo de su existencia están aún por determinar. Aunque contamos con opiniones como la de Rosalind Cartwright, directora del departamento de desórdenes del sueño en Luke's Medical Center, que afirma que una pesadilla es un sueño disfuncional en el que la cantidad de emociones a procesar sobrecarga el cerebro.

En cuanto a lo que sí que sabemos, lo normal es que las pesadillas comiencen a aparecer durante la infancia, antes de los diez años de edad, y se consideran un fenómeno normal a no ser que interfieran con el descanso o desarrollo del infante. No es extraño que continúen sucediendo durante la madurez; Se estima que un 50% de los adultos experimentan pesadillas ocasionalmente, más comúnmente las mujeres que los hombres. En estos casos no son más que una reacción natural a situaciones de estrés en la vida diurna, pero pueden darse de forma reiterada, dificultando el sueño, y es entonces cuando hablamos de un desorden del sueño. Estas pesadillas recurrentes parecen ser el resultado de alguna vivencia traumática reciente que aún no se ha superado, aunque también pueden ser causadas por el uso de determinadas drogas o medicamentos 2 .

Los tratamientos que se suelen sugerir para superar las pesadillas varían desde buscar el apoyo de familiares y amigos cuando en situaciones de estrés extremo, hasta rutinas de ejercicios para ayudarte a dormir mejor. Evitar el consumo reiterado de tranquilizantes, alcohol, cafeína u otros estimulantes... Sin embargo, Stephen LaBergue es de la opinión de que el mejor modo de combatir las pesadillas es dentro de su propio contexto, en el mundo de los sueños. Cobrando lucidez en el sueño nos daremos cuenta de que la horrible situación en la que nos encontramos no es más que una imagen mental, no supone un peligro real 3 .

"El soñador no lúcido es como un niño pequeño aterrado por la oscuridad; el niño de verdad cree que hay monstruos allí. El soñador lúcido sería, tal vez, como un niño mayor, todavía asustado de la oscuridad, aunque ya no cree que en ella haya monstruos. Este niño podría estar asustado, pero sabría que no hay nada que temer y sería capaz de dominar el miedo."

(Stephen LaBergue, 1990)

Alcanzar la lucidez en una pesadilla es bastante más fácil de lo que pueda parecer. ¿Acaso no te ha sucedido alguna vez que, de lo terrible de la situación que estabas viviendo, concluiste que debías estar soñando? En estos casos seguramente intentaste con todas tus fuerzas despertar para poder escapar. Escogiste la salida fácil, porque no conocías otra, y desperdiciaste una gran oportunidad sin saberlo.

Una vez hemos madurado dentro de la pesadilla, cobrando lucidez y dejando de ser aquel niño pequeño y aterrado que describe LaBergue, transformándonos en uno tan solo ligeramente asustado, ha llegado el momento de enfrentarnos a la causa de nuestros miedos. Hay diversas formas de confrontarlos, una de las cuales se atribuye al pueblo de los Senoi en Malasia y consiste en una colisión directa con el objeto de pesadilla. Su sistema busca no solo conquistar el miedo, sino someterlo, normalmente de forma violenta 4 .

Puede que un mano a mano con el monstruo de la pesadilla baste para terminarla, pero hay quien no lo acaba de recomendar. La idea es que los monstruos forman parte de ti, representan partes conflictivas de tu ser que harías bien en no rechazar. En lugar de la agresiva táctica de los Senoi, aconsejan tener una actitud conciliadora hacia estos monstruos, buscar el diálogo e intentar desentrañar el porqué de la pesadilla. Con esto el sueño tiende a perder su tinte oscuro y puede que descubras algo sobre ti o tus relaciones que hasta entonces ignorabas.

Elijas el camino que elijas, está claro que el objetivo principal de ambos es dejar de huir y enfrentarse a lo que te asusta, convirtiendo la tenebrosa pesadilla lúcida en un agradable sueño lúcido. Ahora bien, las pesadillas recurrentes pueden requerir de algo más trabajo. Hay estudios que sugieren que revivir mentalmente la problemática pesadilla cuando despierto, teniendo siempre en mente que se trata tan solo de un sueño, ayuda a que no se vuelva a repetir 5 . Si no es así, por lo menos seguro que ayuda a adquirir lucidez.