Los Tres Pilares

Fundamentales para tener sueños lúcidos

EddydpylEduardo del Palacio Lirola
Ilustración de tres pilares

Consciencia de uno mismo

¿Qué eres? Un ser humano, me imagino. ¿Quién eres? Para mí un lector de este sitio web, pero seguro que tú eres capaz de elaborar un poco más. ¿Dónde estás? Pongamos que frente a un ordenador. ¿Qué haces? Esta es fácil, leer un artículo sobre sueños lúcidos. En base a lo anterior, ¿cómo afectan tu presencia y tus acciones a todo aquello que te rodea? ¿Y cómo afecta todo aquello que te rodea a tu comportamiento? Para ello no tengo respuesta; aunque algo me dice que tú tampoco te habías parado a pensarlo. Es más, dudo que fueses verdaderamente consciente de las obviedades por las que te he preguntado hasta el momento de responder.

Podrá sonar simple, pero tener contestación a todas estas preguntas en un momento dado, como espero que hayas podido comprobar, no es tan fácil como parece. Por eso la mayoría de la gente se contenta con vivir como zombies, permitiendo que la marea de eventos que es la vida los arrastre, sin pararse a pensar en cómo las cosas que hacen y dicen afectan a dichos eventos. Viven como si estuviesen soñando y les faltara lucidez, les falta consciencia de sí mismos.

La consciencia de uno mismo es entonces la habilidad de reconocer que eres un elemento aislado de tu entorno, al que afectas y el cual te afecta. Este conocimiento resulta en tú percatándote de tu propia personalidad, sentimientos y deseos, permitiendo un pensamiento abstracto sobre tu persona. Sé que todo esto suena extremadamente vago, pero desde mi experiencia puedo afirmar que es una sensación bien definida.

Como ya explicaba en el primer artículo que escribí, el momento en el que se cobra lucidez en el sueño no es muy diferente de cuando adquirimos una mayor consciencia de nosotros mismos. Yo lo entiendo como pasar a un nivel mayor o más general de atención, literalmente como si en un videojuego cambiase la cámara de primera a tercera persona. Cuando creo hacerme más consciente de mí mismo no respondo a estas cosas por las que te he preguntado una a una, es más como un cambio de perspectiva de agente de la acción a espectador, solo que manteniendo el control de ese personaje que antes era yo.

Si quieres practicar la consciencia de ti mismo - algo que deberías hacer si te piensas tomar en serio el tema de los sueños lúcidos - hay distintos ejercicios ideados para ayudarte con este propósito. Aquí no voy a hablar de ninguno de ellos en concreto, porque lo cierto es que todos se reducen a algo tan simple como prestar atención. Todo el día tenemos la cabeza ocupada con un millar de cosas, siempre preocupados por el futuro o el pasado, o demasiado absortos en lo que nos ocupa como para contemplar lo que nos rodea. A veces conviene dar un paso atrás, dejar nuestras preocupaciones a un lado y convertirnos en un espectador de nuestras acciones.

La consciencia de uno mismo es uno de los tres pilares de los sueños lúcidos y yo diría que la parte constituyente de la lucidez más importante, tal y como sugiere el estudio que demostró que, estimulando la zona del cerebro relacionada con la consciencia de uno mismo durante el sueño REM, los sujetos cobraban lucidez 1 . Ser más conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno mientras despiertos nos permitirá una mayor facilidad para reconocer nuestro estado cuando soñemos, logrando un mayor número de sueños lúcidos.

Memoria onírica

La memoria en el contexto de los sueños no es en verdad diferente de la memoria en la vigilia. Un almacén de recuerdos: experiencias, sensaciones, emociones, relaciones... Todos y cada uno de los cuales constituyen la persona que somos actualmente. Sin nuestras memorias no somos nadie, o más bien dejamos de ser nosotros para convertirnos en carcasas vacías que actúan en base a los instintos más primitivos.

Cuando soñamos no llegamos a tal extremo, pero el hecho parece ser que no somos capaces de acceder a un gran número de nuestras memorias de la vigilia. Perdemos parte de nuestro ser, lo que podría servir para explicar el extraño comportamiento que a veces exhibimos en nuestros sueños, lúcidos o no. Además, es curioso observar que las memorias de las que normalmente no disponemos son las que más probablemente nos podían haber servido para descubrir que soñábamos.

Somos incapaces de recordar que hasta hace unos minutos estábamos descansando en nuestra cama y que, tomando el ejemplo de uno de mis últimos sueños, con los niveles de oxígeno actuales en la atmósfera no es posible que existan arañas tan grandes como camiones. Sin embargo recordamos el nombre de nuestro mejor amigo, o la ciudad donde nacimos, cosas así. No es que nuestra lógica se encuentre impedida cuando soñamos, el problema es que no tiene acceso al material necesario para operar correctamente. Es la memoria retrospectiva la que no funciona del todo bien, no podemos mirar atrás con tanta facilidad como cuando despiertos.

Una facilidad que como sabemos tan solo existirá siempre que no estemos intentando recordar con qué hemos soñado, o si no dime, ¿qué has soñado esta noche? Es muy probable que no sepas responderme, no obstante seguro que recuerdas qué has desayunado hoy. Parece ser que la memoria retrospectiva tiene problemas tanto para recuperar memorias de la vigilia desde el sueño como a la inversa, del sueño desde la vigilia.

Podemos ser conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno en el sueño, lograr averiguar que estamos soñando, pero si no hemos sido capaces de rescatar nuestras memorias de la vigilia solo obtendremos una lucidez de bajo nivel. Es decir, no pasaremos de esa primera impresión de estar soñando, no terminaremos de absorber la realidad de lo que nos rodea. Del mismo modo, por muchos sueños lúcidos que logremos, si una vez despiertos no recordamos haberlos tenido, es como si nunca hubiesen sucedido. Si el primer pilar permite alcanzar la lucidez, el segundo es el que le otorga valor.

Requiere de un esfuerzo, tanto dentro como fuera del sueño, no obstante es posible, al igual que con el primero, reforzar el segundo de los tres pilares que impiden que el sueño lúcido se colapse. En la vigilia, debemos de llevar un registro de lo que soñamos todas las noches con un doble objetivo: Coger la costumbre de pararnos a recordar lo soñado nada más despertarnos y comunicar a nuestro subconsciente que los sueños son algo importante, algo digno de recordar. Como añadido y para abordar el problema de la memoria dentro del sueño, es buena idea implementar a tu rutina de comprobación de la realidad el intentar rememorar lo que estabas haciendo hace quince minutos.

Dentro del sueño, es muy importante que en cuanto descubras que sueñas te pares un momento a recordarte a ti mismo que estás soñando y lo que ello implica. Debes de mantener este pensamiento en mente todo el tiempo, si olvidas por un instante que todo lo que te rodea es de tu propia creación, que nada es real, perderás lucidez.

Intención y expectativa

Esta lucidez que lograremos en el sueño nos situará plenamente conscientes en una nueva realidad, distinta a la que estamos acostumbrados, que tendremos que aprender a navegar. El tercer y último de los pilares de los sueños lúcidos es el que nos permitirá movernos por el sueño, a base de ejercer nuestra fuerza de voluntad y controlar nuestras expectativas; es el que posibilita aplicar la recién adquirida lucidez en la persecución de nuestros objetivos.

Cómo se desarrolle el sueño y los contenidos que en él se presenten viene en gran medida determinado por nuestras memorias, prejuicios y expectativas. De estos tres, cuando lúcidos, tan solo tenemos cierto grado de control sobre aquello que esperamos que suceda y tal vez, por extensión, sobre nuestros prejuicios. Lo quiere decir que siempre existirá algo de aleatoriedad, aunque tampoco es que podamos decir menos del mundo real.

En ambos escenarios hay muchas cosa que escapan a nuestro control y otras tantas que no, la diferencia está en la forma que tenemos de hacer que se cumpla nuestra voluntad y la extensión de la misma. En la vigilia existen unos límites y normas preestablecidas y, hagamos lo que hagamos, debemos de regirnos por ellas. No es el caso en los sueños, o por lo menos no tiene porqué serlo. Estamos tan acostumbrados al modo de funcionar de la vigilia que formamos prejuicios y expectativas que luego arrastramos al sueño. Lo que, como hemos explicado, es altamente determinante para su propio modo de funcionar.

Redefinir nuestras expectativas y eliminar prejuicios mientras dure nuestra estancia en el mundo onírico, para así poder ejercer nuestra voluntad más libremente, es lo que se llama control del sueño. Toda una habilidad a desarrollar de por sí.