MIT

Multiple Induction Technique

EddydpylEduardo del Palacio Lirola
Collage de varias imágenes de la web

Si has leído los artículos sobre técnicas de inducción de sueños lúcidos previos a este, es posible que te hayas dado cuenta de que muchas de las técnicas que trato son compatibles unas con otras. Puedes utilizar tu tótem a lo largo del día, hacer uso de la mnemotecnia al acostarte, programar un despertador para que suene tras unas horas de sueño y entonces intentar mantener la consciencia hasta llegar al sueño lúcido, o estimular tus sentidos y esperar lo mejor.

Puede parecer un esfuerzo considerable si lo comparamos a ceñirse a una sola técnica e intentar dominarla, pero eso pued llevar meses, o incluso años, y aun así nada te garantiza que en algún momento vayas a ser capaz de soñar lúcido a voluntad con esta única técnica. Tal y como yo lo veo, las posibilidades de tener un sueño lúcido esta misma noche dependen de una serie de factores tales como las horas de sueño, técnicas usadas, o la mentalidad que lleves al acostarte, además de tu nivel de maestría.

Cada uno tiene un peso que dependerá de cada individuo, por ejemplo en mi caso podría ser algo así como:

  • Tengo ocho horas de sueño por delante (+1%)
  • Recuerdo mis sueños de manera consistente (+1%)
  • He usado mi tótem varias veces a lo largo del día (+3%)
  • Al acostarme he usado mi mantra hasta quedarme dormido (+3%)
  • He tenido ya más de cien sueños lúcidos (+2%)

Por lo que esta noche tengo un 10% de posibilidades de lograr otro sueño lúcido. ¿Parece poco, verdad? Pues esto es justamente a lo que yo quería llegar, a veces es mejor diversificar.

Este método es una combinación de otros que ya he tratado en varios artículos, de modo que evitaré entrar en detalle y en su lugar recomiendo leer sobre ellos si aún no lo has hecho. La idea principal detrás de la MIT es que una combinación de varias técnicas suele resultar más efectivo que ceñirse a una sola; a continuación describo mi forma particular de mezclar estas técnicas, basada en lo que he descubierto que funciona mejor conmigo.

Mi rutina comienza nada más despertarme por la mañana, comprobando si estoy soñando sin levantarme de la cama y moviéndome lo menos posible, para prepararme en el evento de un falso despertar. Una vez seguro de haber despertado y antes de que los recuerdos de mi sueño se desvanezcan, me levanto a por mi diario y registro tantos detalles como sea capaz. A lo largo del día cuestiono mi estado lo menos unas veinte veces, asumiendo en todo momento que estoy soñando hasta que no sea capaz de demostrar lo contrario.

Llegada la noche intento buscar tiempo antes de acostarme para leer sobre los sueños lúcidos, o hacer cualquier otra cosa que traslade mi mente de las preocupaciones del día a día hacia el mundo onírico. Ya en la cama, dedico un par de minutos a relajarme y entonces comienzo a repetir mi mantra una y otra vez hasta que por fin me quedo dormido.

Sobre las seis de la mañana mi despertador suena y yo me levanto a por un vaso de agua o para ir al baño. En el caso de haber soñado lúcido y recordarlo, lo escribiré en mi diario de sueños, aunque si lo que recuerdo es un sueño no lúcido es posible que no me moleste en registrarlo. Cinco minutos después de haber sonado el despertador estoy ya de vuelta en la cama, dispuesto a intentar entrar al sueño lúcido conscientemente desde la vigilia.

Si a la media hora aún no he conseguido dormirme, normalmente me doy por vencido y en lugar de lo que tenía pensado hacer decido realizar unos cuantos ciclos para estimular mis sentidos antes de perder la consciencia. Si en algún momento a lo largo de la noche me descubro despertando de un sueño, intento estarme quieto y no abrir los ojos con el objetivo de volver a dormirme de nuevo y retomar mis aventuras lúcidas donde las dejé.

Siguiendo estos pasos puedo afirmar sin temor a exagerar que tengo sueños lúcidos casi todas las noches. Pero he de admitir que es extenuante. Mi fuerza de voluntad y motivación son limitadas, así como las tuyas. La perseverancia es esencial, y si ves que vas a flaquear, que el esfuerzo es demasiado para ti, debes de establecerte metas más realistas. Antes de que termines dejando los sueños lúcidos de lado por puro agotamiento, es recomendable que reduzcas la marcha, aunque eso suponga menos posibilidades de tener sueños lúcidos en una noche dada. A la larga, es la mejor opción, tanto en cuanto al número de sueños lúcidos que lograrás como en cuanto a tu salud mental y física.