WILD

Wake Induced Lucid Dream

EddydpylEduardo del Palacio Lirola
Ilustración de un tigre

La inducción de sueños lúcidos desde la vigilia (WILD) se refiere a una serie de técnicas mediante las cuales provocar un sueño lúcido manteniendo una continuidad de la consciencia a lo largo de la progresión del ciclo del sueño, efectivamente durmiéndose sin caer inconsciente.

Este es uno de los métodos más difíciles para mucha gente por lo que, si aún no has experimentado un sueño lúcido y no puedes esperar a tenerlo, recomiendo probar alguna otra técnica como la DILD o la MILD. Lo más normal es que no consigas resultados de la noche a la mañana, no estamos programados para mantenernos conscientes mientras nos vamos durmiendo y hay barreras que superar.

Existen muchas formas distintas de llevar a cabo esta técnica, aquí explicaré la base de todas ellas, sobre la que idealmente deberías construir tu propio método. Lo que en realidad tan solo se limita a escoger un ancla, pero no nos adelantemos, empecemos por el principio.

Lo primero es elegir el momento adecuado para intentar la técnica, tienes que estar tan cerca de la siguiente fase REM como sea posible y además seguir con sueño. Esto viene a significar que siempre deberías de intentar dormir de cuatro a siete horas antes de hacer nada, siendo lo idóneo experimentar hasta hallar el instante perfecto para ti. Otra opción es intentarlo durante una siesta, cuando no hayas dormido lo suficiente por la noche y te encuentres con sueño.

Cuando te despiertes después de haber dormido unas horas seguramente estés algo grogui, si probases suerte acabarías cayendo inconsciente. Así que levántate a por un vaso de agua, ve al baño, o simplemente incorpórate y despéjate un poco. El objetivo es que te resulte fácil volver a dormirte pero que cuando lo hagas no pierdas la consciencia de inmediato, para ello puedes dedicar a este paso tanto tiempo como te sea necesario. De nuevo, ensayo y error.

Ahora toca relajarse. Si estás intentando la WILD después de haberte despertado, ya deberías de estar más o menos relajado, si no es así, usa tu técnica de relajación favorita. Yo suelo flexionar y relajar una por una, de abajo a arriba, todas las partes del cuerpo, manteniendo la tensión tan solo un par de segundos para después relajar el músculo por completo y no volver a moverlo. Partiendo de los pies, subo a las pantorrillas, los muslos, nalgas, abdominales y pectorales, manos, brazos y hombros hasta llegar al cuello.

Una vez relajados, tenemos que quedarnos absolutamente quietos y evitar movernos siempre que nos sea posible. No hay problema con tragar, toser o estornudar, puedes rascarte ese molesto picor o cambiar de postura si no estás cómodo, pero cuando termines olvídate e intenta no volver a moverte. Hacerlo interrumpe la progresión natural hacia el sueño.

La última barrera entre tú y el sueño lúcido es dormirte, sin perder la consciencia, pero dormirte al fin y al cabo. Es aquí donde entra en juego el ancla que mencionábamos antes, que es aquello que te ayudará a mantener la consciencia mientras progresas hacia el sueño. Un ancla puede ser cualquier cosa: Tu respiración, pulso, la sensación de las mantas o tu pijama sobre la piel, imaginería hipnagógica (VWILD), un sutil movimiento de dedos (FILD)…

Puede ser cualquier cosa, pero la elección que hagas tendrá un impacto enorme en tus posibilidades de éxito. A la hora de elegir un ancla deberías de ser tan selectivo como al elegir un tótem, hay unas que suelen dar más resultados que otras y no todas funcionan para todo el mundo. El criterio es simple, debe de ser algo que puedas mantener en mente sin demasiado esfuerzo, algo que seas capaz de sentir aunque estés al borde de perder la consciencia.

Con el ancla bien fija, ha llegado el momento de dormirte tal y como lo harías en cualquier otra ocasión. Mientras te vas durmiendo, presta atención al ancla y, si no la pierdes de vista, eventualmente te encontrarás soñando.